Identifica tus gastos hormiga y evítalos para ahorrar

A menudo la diferencia entre llegar o no a fin de mes depende de pequeños gastos tan frecuentes como imprevistos o innecesarios que, por mínimos, no tenemos en consideración a la hora de gestionar nuestra economía. Son los llamados gastos hormiga, diarios y casi imperceptibles, que sumados pueden desestabilizar nuestras finanzas personales. Si los identificamos y los evitamos pueden ayudarnos a ahorrar o a cumplir con nuestros planes contables.

 

Por ello, es fundamental identificar cuáles son tus gastos hormiga habituales y a cuánto ascienden, tanto mensual como anualmente, ya que es probable que muchos de ellos sean prescindibles, y considerados de forma global constituyan un gasto muy importante que podemos ahorrar. Hay que abandonar la percepción habitual de “por un euro y medio no pasa nada”. Dinero que se deja de propina o se invierte en un café por hacer algo mientras se espera, o incluso de introduce en una máquina tragaperras para no acumular chatarra en el bolsillo.

Es importante saber cuáles son los nuestros, y apuntarlos. Hacer una lista nos ayudará, y descubriremos que tenemos más gastos pequeños de los que pensamos. La caña innecesaria de camino a casa, la plataforma televisiva que no vemos nunca o esas compras extra en el súper, que se diluyen en una factura más grande. Y esto no significa que tengamos que renunciar a todos los gastos hormiga, pues algunos nos aportan satisfacción, pero sí es aconsejable saber cuáles son esos e incorporarlos al presupuesto. El resto evitarlos.

Reducir gastos hormiga

Os proponemos algunos consejos para reducir los gastos hormiga. Por ejemplo, hacer una lista de la compra y no salirse de ella, por barato que sea el producto que nos ha seducido. La compra compulsiva, sobre todo cuando tenemos hambre, desestabiliza cualquier presupuesto.

Otro consejo es vigilar las comisiones bancarias que puedes evitar, como sacar dinero de un cajero ajeno a tu entidad o la comisión por realizar un pago fuera de plazo. Y ni que decir tiene que hay que vigilar las subscripciones, tanto de revistas o periódicos, como de servicios digitales o de ocio (gimnasio, etc), que no usemos regularmente.

Comer en casa o llevarte la comida hecha al trabajo, evitando así los menús o el picoteo, también evita esos gastos pequeños que se hacen grandes.

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