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Ocho errores al usar la tarjeta de crédito y cómo evitarlos

Hay quien las llama dinero de plástico, y no les falta razón. Las tarjetas es el recurso más habitual para salir del paso cuando se nos acaba el saldo. Pero su mal uso o el abuso puede acabar siendo una carga importante para nuestra economía. Para evitar llegar a ese punto, veamos algunos de los más frecuentes errores  al usar la tarjeta de crédito.

Qué debo evitar al usar una tarjeta de crédito

Las tarjetas de crédito deben ser siempre una garantía de crédito para el usuario y un recurso ante la falta puntual de liquidez, pero utilizarla en exceso conlleva un notable riesgo de endeudamiento. Estos son algunos de los errores al usar la tarjeta de crédito.

Pagar tarde el dinero dispuesto

La entidad financiera que ha emitido la tarjeta de crédito le pone un límite a la cantidad que podrá disponer el usuario. Cantidad que podrá variar según el caso. Y de ese crédito, el titular de la tarjeta gastará lo que consideré. Un dinero que deberá devolver, según el contrato firmado, en su totalidad en un solo pago a mes vencido, o de manera fragmentada.

La cuestión es que si al llegar la fecha de vencimiento no hay saldo y no se cubre la cuota, el emisor de la tarjeta de crédito cobrará un cargo por mora que suelen ser altos, y que además pueden penalizar al cliente para próximas operaciones o contratación de servicios bancarios.

No revisar la modalidad de pago

La letra pequeña siempre importa, y en estos casos también. Uno de los más comunes errores  al usar la tarjeta de crédito y hacerlo sin haber leído las condiciones a la hora de contratarla. Y hay algunos bancos y financieras que emiten sus tarjetas con el pago aplazado por defecto. Es decir, que todas las compras que se abonen con esa tarjeta se pagarán a plazos. Y con sus consecuentes intereses.

El cliente siempre debe seleccionar la modalidad de pago que le interese en el momento de contratar la tarjeta. Diferentes opciones que puede consultar y seleccionar ya sea por internet, en la app de la entidad o a través del teléfono.

Ignorar los seguros que pueden incluir las tarjetas

Podemos iniciar este párrafo como el anterior: la letra pequeña importa. Y es que hay muchas tarjetas de crédito que llevan incluidos uno o más seguros. Por ejemplo, un seguro de accidentes, o de asistencia en viajes, e incluso de compra garantizada. Y eso puede ser muy beneficioso, si realmente se necesitan, y si somos conscientes de tenerlos contratados. Pero muchas veces ni siquiera sabemos que los tenemos, ni que parte del gasto en la tarjeta es para pagarlos. Obviamente puede solicitarse información sobre estas pólizas a los emisores de las tarjetas, y eliminarlos si no los queremos.

Sacar dinero en efectivo del cajero

Uno de los errores al usar la tarjeta de crédito es sacar dinero en efectivo del cajero. Para eso están las de débito, pero si no queda saldo, la tentación puede ser grande. Pues bien, debe saberse que la entidad emisora puede cobrarle comisiones por la extracción de efectivo con la tarjeta de crédito, y también aplicarle un cargo el banco donde retira el dinero del cajero automático. Es decir, obtendrán una cantidad en efectivo, pero estarán pagando bastante más.

Otro de los errores al usar la tarjeta de crédito: financiar los gastos diarios

El uso de la tarjeta de crédito para fraccionar los pagos mensualmente viene a ser una financiación de dichos gastos. Y lógicamente ello conlleva el pago de unos intereses. Por eso es un error fraccionar los gastos recurrentes del día a día. O sea, pagar el supermercado, o la gasolina, por ejemplo, pues le estamos sumando los intereses y, por lo tanto, encareciendo los productos.

Comprar para obtener recompensas

La gran mayoría de las tarjetas de crédito ofrecen puntos o promociones, que incluyen regalos al alcanzar ciertos límites de gasto. Hay que aprovechar estas ofertas siempre que se pueda, pues pueden suponer ahorros o atractivas recompensas. Pero nunca debemos comprar sin necesidad solo para sumar gasto y alcanzar dichos premios. Lo más probable es que los intereses de esas compras que no necesitábamos, sumen más dinero que el valor de las recompensas que recibamos. A parte de que, por barata que sea una compra, es cara si no era necesaria.

Pagar crédito con crédito

Por evidente que parezca, es uno de los más frecuentes errores  al usar la tarjeta de crédito. Llega el momento de pagar, de devolver el préstamo, o una cuota del mismo, y al no disponer de dinero, echamos mano de la tarjeta de crédito contratada en otra entidad para cubrir ese pago. Y así crece la deuda y se acumulan los intereses, pues el dinero del que acabamos de disponer para pagar un crédito, nos genera los intereses del nuevo préstamo, y así el cuento de acumular y nunca acabar.

Utilizar por sistema el límite máximo de crédito

El anterior epígrafe nos lleva a menudo a éste. Si estamos cubriendo deudas con crédito es que nuestra economía no está saneada y la llevamos al límite. Es decir, que gastamos cada mes el máximo que nos permite la tarjeta de crédito. Esto supone lastrar nuestros ingresos cada principio de mes, cuando nos cobren la deuda del anterior, y empezaremos de nuevo a tirar de tarjeta. Es decir, de crédito. Y cabe recordar que ese dinero no es gratis. Por lo tanto, todo lo que gastamos es más caro de lo que en realidad pagamos.

Además, por lo general, disponer de crédito supone una garantía de liquidez frente a posibles imprevistos o emergencias. Una opción que invalida el hecho de tener el crédito permanentemente dispuesto.

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